Monday, February 15, 2010

El día que nunca se acabará

El día mas aburrido fue cuando acompañe a mi tío a San Diego para su entrevista de trabajo. Él me dijo que va estar allí por una hora, pero estuvo en la entrevista por cuatro horas. Estaba esperando en el carro y hacía mucho calor. Los carros en el estacionamento al pasar, hacían temblar el carro donde yo estaba. Los dados que colgaban en el espejo se movían como si quisieron hipnotizarme. El calor derritió el chocolate y se chorreó por todo el piso como un río furioso, llevandose todo en el camino. Las nubes cubrían el sol cada vez que pasaban como si estaban en guerra con él. Y cuando le cubrían la osuridad se tragaba la tierra. Los pasos de la libertad se escuchaban como bombas estallando cuando llegaba cerca del carro. Cuando abrió el carro sentí como si la vida comenzó otra vez.

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